El Regional

Opinión

| Hertino Avilés Albavera
2018-06-13

De acuerdo con la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, entre el año 2000 al 31 de julio de 2017 se han reportado en la entidad 975 feminicidios y sólo en un caso se ha reparado el daño a la familia de la víctima; lo cual vislumbra un pobre aporte institucional enfocado en perseguir y sancionar este grave delito, es decir, una imposibilidad material de coordinar las acciones y estrategias pertinentes desde los 33 municipios, Estado y la propia Federación.

En ese tenor, el tema de la violencia de género y feminicidios no es en nada nuevo, sin embargo, a partir de la crisis que históricamente se ha fortalecido, en 2015, la Secretaría de Gobernaciónpor conducto de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, decidió conceder la Alerta por Violencia de Género, sin embargo, solamente fue otorgada para ocho ayuntamientos: Cuautla, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Jiutepec, Puente Ixtla, Temixco, Xochitepec y Yautepec.

A la fecha, el asunto se torna cada vez más complejo, toda vez que, desde la puesta en marcha de esa medida, con fecha del 10 de agosto de 2015, hasta a mediados de 2017, se han registrado en la entidad 170 asesinatos por razones de género.

De acuerdo al Observatorio de Violencia de Género del Estado de Morelos, los retos de llevar a cabo tareas de prevención y atención a la problemática de violencia de género provienen de varios ámbitos; el primero de ellos refiere a la falta de recursos materiales y humanos; el segundo a la poca participación en las actividades que tienen como finalidad atender la violencia de género, y escasa consideración de la perspectiva de interculturalidad en los programas para erradicar y prevenir la violencia de género.

De acuerdo con el mismo organismo, posterior a la Alerta por Violencia de Género, las acciones no se han llevado a cabo de forma uniforme para los 8 municipios.

Resulta necesario entonces, en pensar en una medida, integradora de todos los sectores y elementos necesarios, que incluyan a representantes de gobierno, de la sociedad civil organizada y de la academia; quienes tengan la tarea de diseñar estrategias tendientes a prevenir y erradicar la violencia de género, vigilar su ejecución y supervisar los respectivos resultados.

Puede no ser suficiente, puede que la violencia de género que aqueja al sector femenino en Morelos al día de hoy se haya puesto a la par de nuestra capacidad institucional para tratarle, puede ser inclusive, que tengamos que hacer un sinfín de acciones para comenzar a mitigar el problema que significa la violencia en razón del género y que eso nos lleve mucho tiempo ejecutar, sin embargo, es necesario pensar en que la acción concreta de todos los sectores de la población dirigida en una misma dirección y de forma articulada, de alguna manera, puede, sin lugar a dudas, brindar resultados positivos.

En la antesala de lo que será una jornada electoral histórica para el país y para la entidad, es indiscutible que, sin la vigencia plena de derechos humanos, y entre ellos, el más importante, como el de la vida, parece inútil hablar de Estado de Derecho ni de Democracia.



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