El Regional

Opinión

Eolo Pacheco |
2018-05-16

Cuernavaca es un ayuntamiento clave en la elección para gobernador. En este municipio se concentra una tercera parte del electorado y con el resto de la zona metropolitana representa más del 54 por ciento del padrón. Ningún candidato que pretenda ganar la gubernatura puede echar a la basura el voto capitalino. En la coalición no están midiendo bien el costo que les puede generar el conflicto en Cuernavaca.

 

La coalición Juntos Haremos Historia en Morelos está cometiendo un grave error en Cuernavaca. El conflicto por la candidatura a la presidencia municipal capitalina ha exhibido los problemas al interior de ese equipo político y representa un problema mayor en la estrategia. Cuauhtémoc Blanco encabeza la preferencia electoral en Morelos y ha dejado muy claro que no quiere a José Luis Borbolla como su abanderado en Cuernavaca, pero necesita ser competitivo en la capital para triunfar en el estado. Las elecciones se ganan con  votos, no con aplausos

El distanciamiento entre el futbolista y quien hasta hace poco era uno de sus hombres cercanos es inocultable. No se qué sucedió y ni en qué momento se acabó la relación entre Blanco Bravo y Borbolla, ni de que manera las diferencias de opinión se convirtieron en odio personal, al menos de parte del candidato a la gubernatura hacia el (hasta ahora) candidato en la capital del estado.

Lo que si queda claro para todos es que esta animadversión de carácter personal va a perjudicar el proyecto electoral de ambos. Borbolla salió a campaña sin el acompañamiento de nadie, ningún representante de los tres partidos lo cobijó, ni mucho menos alguien del equipo de Cuauhtémoc Blanco; por el contrario: Choche arrancó a contrapelo del futbolista, cuestionado por sus dirigencias y acusado de ser el candidato “ilegítimo” de la coalición.

Pero el problema no es sólo de Borbolla, quien aún tiene que superar la impugnación presentada por el equipo de Cuauhtémoc Blanco en contra de su candidatura, también para el aspirante a la gubernatura el conflicto en la capital representa un problema mayor, pues lo debilita en el municipio que más votos aporta en el estado y afecta anímicamente toda la zona metropolitana, en donde se concentra más del 50 por ciento del padrón de electores.

La presión que metió el futbolista a las dirigencias de la coalición para tratar de bajar a Borbolla y colocar en su lugar a Gilberto Alcalá fue mucha, pero sólo de tipo personal, de ahí que no prosperara su petición. Si Cuauhtémoc Blanco quería dejar fuera de la boleta a José Luis debió presionar con la fuerza que lo hizo el fin de semana desde al menos dos semanas antes y actuar conforme a las opciones jurídicas; ahora que Choche ha arrancado su campaña es casi imposible que le quiten porque el planteamiento legal que ha hecho el equipo de Cuau está mal. Item más: aún suponiendo que por algún milagro de San Miguel Ángel (Osorio Chong) el tribunal diera palo a Choche, es suicida mandar a campaña a Gilberto Alcalá en estas condiciones.

Si la candidatura de José Luis Borbolla ya no se puede tirar, lo que más conviene a Cuauhtémoc Blanco es no complicar más el ambiente social y político en la capital, porque el abanderado a la gubernatura necesita de los votos de Cuernavaca para ganar el estado. Puede ser que la relación personal entre ambos personajes sea irreconciliable, pero en este momento y ante lo inevitable el futbolista debe actuar con prudencia y mucha inteligencia; más claro: si lo desea puede no hacer campaña en Cuernavaca (el municipio donde más desgaste personal tiene), pero no se puede dar el lujo de seguir avivando el escándalo en la coalición porque eso a los únicos que beneficia son a sus adversarios.

El pleito entre el equipo de campaña de Cuauhtémoc Blanco y Morena es evidente, al grado de que el ex seleccionado nacional decidió ir a campaña con la playera del PES y no con la de Morena; las diferencias en cuanto a la candidatura de Cuernavaca tienen que ver con algún pleito interno en el equipo de Cuau, pero tomaron fuerza cuando Morena se metió a apoyar a Borbolla. En castellano: Choche no se rebeló a las órdenes de Cuauhtémoc Blanco sólo por gusto, debió tener el respaldo de alguien fuerte en el Movimiento de Regeneración nacional y muchos piensan que esa persona es Rabín Salazar.

Para la coalición es fundamental acabar ya con el pleito personal entre sus candidatos a la gubernatura y a la capital del estado; las diferencias personales ya se volvieron políticas, se convirtieron en un debate público y mejoraron el escenario de todos sus adversarios. En su última visita a Morelos Andrés Manuel López Obrador tomó del hombro a Rabín y a Cuauhtémoc y les dijo que no se pelearan; también le pidió a Salazar Solorio que le “cumpliera” a Blanco Bravo en lo referente a la candidatura en la capital. Obviamente Rabín no le hizo caso.

El daño que no logró hacer el gobernador con todos sus ataques en contra de Cuauhtémoc Blanco lo está logrando el propio futbolista con este tipo de complicaciones.

  • posdata

El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia mantiene su discurso en contra del gobierno estatal, dice que procederá en contra de varios funcionarios del gobierno actual y puntualiza que el primero será el gobernador.

El lenguaje del futbolista ha mejorado, aunque insiste que sigue siendo un ciudadano; se le nota más relajado en las entrevistas, con mejor dominio de los temas y con la claridad de que su mejor argumento (¿el único?) es la promesa de encarcelar a Graco Ramírez.

Pero en paralelo a esta dinámica comienza a verse una nueva vertiente del discurso del futbolista; ahora además de atacar al gobernador enfoca sus baterías contra el candidato de la alianza MC/PAN, a quien acusa de protector del gobernador y parte del sistema de corrupción de Morelos.

“Caballero le aprobó todo a Graco, es igual de corrupto y tenemos las pruebas” dice el futbolista, por supuesto sin ir más allá de la declaración ni presentar algún documento que acredite sus dichos. Los asesores del candidato le han dado algunas buenas claves del discurso político: acusa, hazlo con seguridad, afirma que tienes pruebas, pero nunca entres en detalles.

En lo mediático el discurso pega y muchos dan como válida la declaración, aunque el candidato no prueba nada de lo que dice. Explico: 1- Graco si es corrupto (aún sin pruebas), 2- Como diputado Caballero no le aprobó todo a Graco, como lo afirma Cuauhtémoc 3- Las pruebas que dice tener el futbolista no existen, porque ya las habría exhibido, y 4- Aunque Graco le puso muchas piedras a Cuau en el municipio, no todos los problemas de la capital son producto de ello.

Pero el análisis no es el discurso, porque esa fórmula es común y la utilizan todos los candidatos; lo interesante del mensaje del abanderado de la coalición es que de unas semanas a la fecha golpea a Víctor Caballero, justo después de que el médico comenzó a criticar al gobernador Graco Ramírez.

Dicen que en política no hay coincidencias y conociendo a algunos de los personajes que asesoran a Blanco Bravo se comprende el ajuste del discurso. En esa casa de campaña saben que aunque el futbolista sigue a la cabeza, desde hace un par de meses su crecimiento se estancó y del lado contrario, aunque no muy rápido, Víctor Caballero comenzó a despegar.

Si el candidato del PAN/MC mantiene su línea discursiva contra el gobernador y le quita al futbolista la patente del discurso anti Graco, el voto de resentimiento no será sólo para el Cuauhtémoc. Si el electorado tiene enfrente a dos candidatos criticando a Graco y hablando de actuar en contra de su gobierno, la diferencia para votar por uno o por otro será la preparación, las propuestas y la identidad.

Dicho de otra forma: si como ciudadanos nos ofrecen la misma comida, la diferencia será la manera como nos presenten el platillo.

  • nota

Tres candidatos están en condiciones de ganar la gubernatura de Morelos: Cuauhtémoc Blanco, Víctor Caballero y Rodrigo Gayosso. Al primero le ayuda la fama personal y la simpatía hacia Morena; al segundo lo fortalece su identidad, el contraste con los otros candidatos y algo le suma el PAN; la fuerza del tercero está en la estructura, las propuestas y el manejo del estado.

El futbolista va a la cabeza y según sus asesores la ventaja que le lleva a su más cercano rival es de más de 30 puntos, “dos a uno”; para ese poderoso equipo de expertos el ex seleccionado nacional obtendrá un cómodo triunfo con más del 52 por ciento, lo que les permite no tener la estructura que otros tienen y en lugar de un profesional traer como cerebro electoral a Eliacin Salgado.

La confianza es lo que prevalece en el equipo de la coalición Juntos Haremos Historia. Tienen, dicen, al mejor candidato y por esa razón no necesitan de Morena (por eso no destacan su logotipo), maltratan a Rabín Salazar, desprecian la estructura operativa del Movimiento de Regeneración Nacional y se dan el lujo hasta de hacer públicas sus diferencias en la capital. Cuau está enfrentado con Rabín, alejado de Lucy Meza y distante de Rafa Reyes.

Del lado del PAN y del PRD la historia es otra: saben que van abajo, aprietan el paso y tratan de sacar el mayor jugo posible a sus fortalezas. Ya se dieron cuenta que las cosas en el equipo de Cuau no andan bien, que al futbolista lo están engañando y que esos errores se traducen en puntos de ventaja que pierden en campaña.

El exceso de confianza en una elección se paga muy claro. O como dirían los clásicos: “del plato a la boca...”

  • post it

Las candidaturas a las diputaciones locales son un punto muy importante en las campañas municipales y en la estatal; quienes ganen en los distritos junto con quienes lleguen a la cámara por la vía plurinominal representarán (al menos en teoría) un equilibro de poder y pueden ser los mejores aliados o los peores enemigos del siguiente gobernador.

En los distritos de Cuernavaca la historia es interesante: en el primero hay varias damas, pero una de ellas, Bety Alatriste, con más experiencia legislativa, aunque también con un enorme desgaste por ser parte de la actual legislatura.

Bety sabe hacer campaña, posee estructura y tiene la ventaja teórica, pero para ganar necesita ocultar el logo del PRD y venderse más como una mujer con identidad propia y compromisos reales. Enfrente, en Morena, está Alejandra Flores, una joven sin experiencia, ni base social ni capital político, pero con el beneficio de la marca. Del lado de la alianza PAN/MC está Nora Barba, una mujer sin más cartas credenciales que su amistad con la dirigencia estatal de su partido (MC) y el financiamiento de su marido, quien forma parte del gobierno de Graco Ramírez. Del candidato del PRI ni siquiera valer la pena hablar.

En el segundo distrito hay un duelo sotanero: el PAN mando a Oscar Cano, el PRD a Pablo Gordillo y Morena a... alguien. La ola obradorista puede impulsar al abanderado de Morena, aunque Oscar Cano, pese a sus evidentes limitaciones, podría dar la sorpresa. Por el PRI va Hugo Manzo, que como su apellido lo indica, nada tiene que hacer en la contienda.

  • redes sociales

Las redes sociales pueden ser un factor decisivo en la contienda; si todos los que opinan, comentan, critican, aplauden o denuncian se deciden a salir a expresar con su voto lo que publican en redes, pueden definir la elección.

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