El Regional

Opinión

Isaías Cano Morales |
2018-05-15

La mayoría de opiniones de personas de distintos sectores sociales, de observadores, columnistas y comentaristas de medios no maiceados por el gobierno de Graco Ramírez, coincide en que el candidato del PRD-PSD al gobierno del estado Rodrigo Gayosso va derecho a morder el polvo en las urnas el próximo primero de julio, sin embargo, esas opiniones no las comparte el familiar protegido de quien aun es gobernador y para revertir encuestas y posicionamientos adversos el aspirante perredista echa mano de lo único que en su visión lo puede salvar de estruendosa derrota, y ello es:  el apoyo que el aparato de la administración de su padrastro le brinda con programas sociales, económicos, servicios, volcados a favorecer a sectores pobres y marginados de la entidad a cambio del voto hacia el joven Gayosso, además, los ríos de dinero de que dispone cuyo origen es oscuro, sin que se pueda negar la posibilidad de la canalización de  montos considerables del mismo erario público, incluyéndose, en base a señalamientos documentados, dineros que les han sido escamoteados a quienes sufrieron pérdidas de sus casas que han sido cientos o miles de damnificados por el sismo de septiembre. En cuanto a recursos económicos emplear en la campaña por la gubernatura del estado, ninguno de los contendientes salvo Gayosso es quien  dispone de  abultadas bolsas de dinero para, de mil maneras echar andar un ejército de incondicionales, sin descontar empleados del gobierno, en la operación fraudulenta de la compra del voto, antes y el día de las elecciones. ¿Serán valladares o cómplices de estas ilícitas prácticas los órganos electorales?

Para muestra, no la única, de que millones se derrochan en la campaña de Gayosso, solo basta hacer cálculos de lo gastado el domingo 6, para trasladar de sus comunidades a la ciudad de Cuernavaca a decenas de miles de personas, la mayoría, era visible, de clases pobres con grandes apremios económicos, adultos, ancianos y niños, que con el gancho de promesas, ayudas económicas, obsequios  diversos, material de construcción y algún alimento y bebida para mitigar el hambre y la sed aunque sea solo un día. Oprobioso resulta, aprovechar pobreza y miseria de habitantes de lugares lejanos del estado para fines políticos, lo que hacen todos los partidos, y con esas masas en supuesto apoyo  levantar banderas de triunfos electorales anticipados. Qué bien le han copiado los jefes perredistas sus estrategias al priismo dinosáurico, al puro estilo de Antorcha Campesina para utilizar a  gente empobrecida y hacerla aplaudir y echas porras a personajes que ni conocen ni saben lo que persiguen, ni menos saben esas masas irredentas que son utilizadas como carne de cañón en movilizaciones con fines políticos que al fin de cuentas se les revierten y acentúan más su  condición de pobreza y miseria.

Qué ironía, hoy un PRD desfondado, casi un cascarón con desprestigio monumental, llena plazas para festejar sus 29 años de existencia con miles de supuestos militantes, cuando en realidad son personas cuya condición social no les permite tomar conciencia de que son objeto de humillante acarreo y menosprecio a su dignidad e integridad moral. Ironía, decimos, al recordar aquel PRD que nació para el despertar de conciencias, para hacer respetar la legalidad electoral y con ello el respeto a la voluntad popular; aquel PRD que llenaba plazas con gente convencida y entregada a las causas y demandas de la mayorías populares, cuya presencia de daba sin esperar dádivas de ninguna clase. Vuelco total: hoy lo que queda del PRD, sus líderes oportunistas y colaboracionistas con los poderes en turno, lo dirigen a defender políticas y causas de la derecha más recalcitrante; la demagogia, cinismo, simulación y ambiciones de unos cuantos son sus sellos, sus medallas de hipocresía lo que significa cavar más hondo su tumba política.

Las apariencias engañan, dice el refrán, y en el caso del PRD en su intento de impactar a la opinión pública llenando  calles y abarrotar plazas con gente engañada, manipulada, con dádivas de por medio para mostrar dizque “músculo”, no es más que vano propósito de esconder la realidad, y esa realidad, dice, respecto a las aspiraciones del candidato amarillo a la gubernatura, que el peso del desprestigio,  la mala fama, el repudio,  la corrupción, los abusos, los resentimientos sembrados en gran parte de la población morelense por parte de la administración de Graco Ramírez, con el solo saber y mencionar que Rodrigo Gayosso es el heredero político de quien ha llevado al estado al desastre, con ese simple hecho, ni las carretadas de dinero, ni toda la costosa propaganda que realiza el candidato perredista serán suficientes para superar el lastre que significa la pésima imagen del gobierno de Graco Ramírez que se ha metido en el ánimo de la ciudadanía.

Chay_cano@hotmail.com

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